El nivel de felicidad al que podemos aspirar es siempre superior al que tenemos en el presente: las cosas pueden no mejorar, pero sí puede hacerlo nuestro modo de aproximarnos a ellas. Y, en un caso extremo, nuestra actitud para soportar los acontecimientos externos por los que nos vemos zarandeados en una determinada época de nuestra vida.

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Mediante la lectura descubrimos mundos que no habrían estado a nuestro alcance de ningún otro modo

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