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La felicidad no se alcanza sin esfuerzo. El baldragas no puede ser feliz: lo más que
logrará es un gozo pasajero, fruto insuficiente de su acedia. En sentido estricto, más que vivir, dura. Al cabo, descubrirá que todo ha sucedido mientras él estaba ocupado en otras cosas, aunque no sabe exactamente cuáles.

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Mediante la lectura descubrimos mundos que no habrían estado a nuestro alcance de ningún otro modo

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