Lo peor de alguien que no es feliz no es el desconcierto que siembra a su alrededor, sino la angustia vital en la que se debate. Reencauzar su actitud psicológica puede devolverle muchas veces hasta la salud.
Lo peor de alguien que no es feliz no es el desconcierto que siembra a su alrededor, sino la angustia vital en la que se debate. Reencauzar su actitud psicológica puede devolverle muchas veces hasta la salud.