ANTHONY DURHAM, David (2006): Aníbal. El orgullo de Cartago, Zeta.
La vida de Aníbal es esencial para comprender la segunda guerra púnica, pues fue su principal adalid. El luchador cartaginés optó por transformar la estrategia corporativa de su pueblo. Hasta el momento, los de Cartago-Das habían optado por aceptar el statu quo, mientras dejaban a los romanos tomar la iniciativa en los diversos frentes. Habían asumido un papel totalmente secundario.
El hijo de Amílcar fue capaz de remover rutinas consolidadas para pasar a la acción. Durante largos años llevaría de cabeza a los ejércitos romanos. Su liderazgo se fundamentó en su capacidad de dar ejemplo a sus subordinados. No conoció el miedo o, al menos, no dejó que nadie lo detectara.
Su principal enemigo no estuvo nunca fuera, sino dentro de su organización. Cuando tenía el triunfo al alcance de la mano fueron sus propios compatriotas los que pusieron palos en la rueda para que no pudiera culminar su triunfo definitivo tras la batalla de Cannas. Una vez más fue el fuego amigo el que impidió que una organización –en esta ocasión Cartago- venciera a sus opositores.