Con ocasión de una reunión con un comité de dirección en Salamanca, hace pocas fechas, me dirigí a la librería universitaria para rastrear novedades de relieve. Salí cargado, entre otros, con una obra de Francisco Blanco Prieto: Unamuno. Profesor y rector en la Universidad de Salamanca.
Unamuno es uno de los interesantes personajes que pueblan el siglo XX español. En su documentado texto, Blanco Prieto, acérrimo defensor de la obra de don Miguel, no puede obviar, sin embargo, algunas de las múltiples contradicciones propias de quien llegó a ser rector de la Universidad de Salamanca. Entre otras, que el profesor de griego sólo entendía de lealtades incondicionales a su persona o de enemigos a quienes abatir con su acerada capacidad verbal.
La transformación ideológica de Unamuno es otra de las cuestiones abordadas con detalle. De monárquico fanático a republicano enemigo mortal del rey solo hubo un paso: el de su dimisión como rector de la Universidad.
Documentado exhaustivamente, Blanco Prieto ha realizado una obra de arte para quienes aspiren a entender con mayor profundidad el siglo XX español. Unamuno con sus contradicciones lacerantes, profundas, continuas, no es sino un ejemplo más de cómo la coherencia es un objetivo casi utópico para el ser humano. Otra cosa es que, quién más quien menos trate de proporcionar unidad a sus decisiones una vez pasado el tiempo.
Javier Fernández Aguado
