En 1991 volé por primera vez a América. Desde entonces, he viajado docenas de veces en ese Continente, siempre por motivos laborales. He recorrido muchos países, desde Canadá a Chile, dando conferencias, impartiendo cursos de doctorado para profesores de Escuelas de Negocios y Universidades, asesorando empresas…
En 1992 visité por primera vez Colombia. Estuve en Bogotá y en Cali. No había regresado hasta hace pocos días.
Invitado por el Ministerio de Economía, el pasado viernes, 23 de septiembre, me encontraba en Medellín con más de ochocientos empresarios y altos directivos de la administración pública del país. La reunión tuvo lugar en la Caja de Madera, como conocen en la ciudad de la eterna primavera a su Palacio de Convenciones.
He regresado entusiasmado. ¡Qué potencia en los directivos y empresarios, dispuestos a tirar de su país hacia arriba! ¡Qué políticos, volcados en apoyar a su clase empresarial!
Tuve ocasión de charlar con el Ministro de Economía, quien hizo luego en televisión un detallado y bien elaborado resumen de mis propuestas. También me reuní con Juan Manuel Santos, actual presidente.
Es más que probable que regrese pronto a ese maravilloso país. Con un crecimiento del 6%, piensan en desarrollarse, en crecer, no en la crisis. Rechazan actitudes perezosas y rutinarias. Se plantean mejoras y avances. Dan por hecho que el esfuerzo será imprescindible. Se aprontan a él.
Da gusto verificar que en muchas partes de este mundo nuestros hay políticos y funcionarios que conocen bien su función, y responden a ella. Y empresarios y directivos que entienden cuál se su trabajo y lo realizan acabadamente.
Mucho que aprender tenemos aún en este viejo Continente. Además, en Colombia, como parte de su idiosincrasia, lo enseñan de forma dulce.
Javier Fernández Aguado

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