La felicidad, mucho más que explicarla, hay que mostrarla en la propia vida. Sólo quien haya experimentado la felicidad estará en condiciones de transmitir orientaciones adecuadas sobre los senderos que es oportuno recorrer para alcanzarla.
La felicidad, mucho más que explicarla, hay que mostrarla en la propia vida. Sólo quien haya experimentado la felicidad estará en condiciones de transmitir orientaciones adecuadas sobre los senderos que es oportuno recorrer para alcanzarla.