El líder motiva y compromete. El hiperlíder apabulla y atolondra.
Entre las consecuencias de su perversa actuación se cuentan:

  1. El gregarismo o inclinación desorbitada a uniformizar a los colaboradores.
  2. La aceptación acrítica de la praxis.
  3. La tendencia irracional a inhibir las discrepancias.
  4. La asunción borreguil de valores o directrices.
  5. Una dependencia en la que se frena el desarrollo personal y profesional sobre la base de dejar que otro piense y decida. https://glocalthinking.com/hiperlideres/

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