El líder motiva y compromete. El hiperlíder apabulla y atolondra.
Entre las consecuencias de su perversa actuación se cuentan:
- El gregarismo o inclinación desorbitada a uniformizar a los colaboradores.
- La aceptación acrítica de la praxis.
- La tendencia irracional a inhibir las discrepancias.
- La asunción borreguil de valores o directrices.
- Una dependencia en la que se frena el desarrollo personal y profesional sobre la base de dejar que otro piense y decida. https://glocalthinking.com/hiperlideres/