Seleccionar página

Director: Tom Tykwer

Intérpretes: Ben Whishaw, Dustin Hoffman, Alan Rickman, Rachel Hurd-Wood, Corinna Harfouch, Carlos Gramaje, Birgit Minichmayr, Karoline Herfurth, Jessica Schwarz, Joanna Griffiths

Año: 2006

Temas: Ambición. Estrategias emergentes y deliberadas. Ética y técnica. Necesidad de redención. Sentido de la realidad.

Nacido en uno de los barrios más deprimidos de la capital de Francia, Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw) desarrolla desde muy temprana edad gran sensibilidad con el olfato. Su madre lo había echado al cesto del pescado, tras haber dado a luz en la calle. Pensó que, al igual que los precedentes, el actual vástago nacería muerto. Lo que otros creen un intento de infanticidio acaba con el asesinato de la mujer en el lugar de autos.

Enviado a un orfanato, la gestora de aquel infame lugar lo salva de fallecer ahogado a manos de sus compañeros. Su interés por la criatura es meramente mercantil. Una vez crecido lo pone a la venta. No goza mucho del precio obtenido, pues tras la transacción económica, unos ladrones roban aquel dinero inicuo y la dan muerte. Parecería que los comportamientos perversos van unidos a condenas contiguas. No siempre es así en la vida, en lo que se refiere a inmediatez, pero sí en lo que hace referencia a resultados. Como enseña el refranero, quien la hace la paga, aunque sólo sea en forma de remordimientos por el mal cometido. El peor castigo para quien miente es que el mismo se torna trapacero. El bien y el mal, de manera misteriosa pero indeleble se tornan cuerpo con quien realiza los actos buenos o perversos.

Jean-Baptiste, con la ayuda de un buen profesional, va perfeccionando la técnica de la elaboración de perfumes. Hasta el punto de convertirse en el mejor que jamás haya existido. Sin embargo, esa preparación en lo científico está distante de cualquier tipo de formación ética. Así, el objetivo de lograr los mejores olores nunca obtenidos tiene como consecuencia el asesinato de mujeres de las que –con muy buenas técnicas- acaba extrayendo esencias maravillosas. En algunas escenas recuerdan aquel orgullo criminal de los homicidas nazis cuando lucían ante Himmler los avances que permitían asesinar a mayor número de detenidos en aquellos campos de concentración en los que acumularon no sólo judíos, sino también homosexuales, católicos, testigos de Jehová, y en general a cualquiera no dispuesto a doblegarse ante aquella doctrina maligna. Lo mismo hacían en paralelo, con igual saña y durante mucho más tiempo sus homónimos comunistas en la Unión Soviética…

En la ciudad de Grasse, y mediante un sistema bien estudiado de maceración en frío, Jean-Baptiste desarrolla una carrera como consumado homicida, y al a vez destacado perfumista. Los sucesivos asesinatos llevan a la ciudad a una situación de gravísima tensión social.

Junto a las cuestiones meramente policiales, la película está repleta de enseñanzas para la gestión de personas y organizaciones. Una de las centrales es que la obsesión no es buena consejera. La vida feliz consiste –como ya fuera descrito por Aristóteles- en un difícil equilibrio entre extremos. Ser un buen profesional es un desafío apasionante, pero no ha de lograrse esa cima a base de dañar las relaciones interpersonales, principalmente si de la propia familia o de los amigos se trata. Como he repetido en otras ocasiones, hay jóvenes, y otros que no lo son tanto, que en vez de vivir duran, empeñados en convertirse en los más acaudalados del camposanto de su localidad…

Junto a esta enseñanza de raíces griegas hay que considerar también que, habitualmente, sólo con esfuerzo extra se logran resultados valiosos. Quien pretenda conseguir objetivos que merezcan la pena deberá apasionarse con la meta que tiene por delante. Con ocupaciones rutinarias se logran metas… rutinarias. Sólo quien acomete con brío labores destacadas logrará crestas diferenciales.

La complicación de la cuestión apuntada es que el equilibrio no es el mismo ni para cualquier área de actividad, ni tampoco en todo momento histórico. Eso sí, hay que aprender a diferenciar entre pasión por metas válidas y obsesión que hace dejar de lado realidades esenciales.

El día previsto para la ejecución de Grenouille en justo castigo por sus crímenes, emplea la esencia obtenida de las vírgenes asesinadas. Aquel perfume que lleva dentro de sí tanto amor y belleza se convierte en talismán que induce a todos los asistentes, incluido el verdugo, a clamar por la inocencia de Jean-Battiste. 

El homicida escapa y regresa a París. Es consciente de que en realidad el aprecio que han tenido por él no ha sido debido a sí mismo, sino más bien a su capacidad de hacer cosas. ¡Qué gran error confundir a la persona con las capacidades que ésta tiene! Mucho peor es cuando se ponen en el mismo plano lo que alguien es y lo que tiene o es capaz de poseer.

Él, como cualquier persona, tiene necesidad de ser querida por lo que es y no por aditamentos ajenos. En un peculiar guiño a la necesidad de redención de todo ser humano, Jean-Battiste se inmola mediante el método de verter sobre sí mismo aquella esencia. El resultado es que acaba destrozado -¡devorado!- por aquellas personas que de manera casi febril buscan el amor y la belleza.

Esta película, siguiendo a la homónima novela en la que está inspirada, ha introducido elementos eróticos que han beneficiado claramente su difusión. Sea como fuere apunta a cuestiones muy centrales de la existencia de la persona: la necesidad de encontrar sentido, la realidad de que sólo el amor incondicional puede llenar la vida de un ser humano, la necesidad incontrovertible de que técnica y ética vayan de la mano, etc.

Largometraje, en fin, que como tantos otros admite diversos niveles de lectura. Quienes se queden sólo en los aspectos voluptuosos o en los policiales se estará perdiendo enseñanzas muy sabias, aunque en este caso hayan sido tan crudamente expuestas.

¿Quieres aprender más?

Mediante la lectura descubrimos mundos que no habrían estado a nuestro alcance de ningún otro modo

Te has suscrito correctamente. ¡No te olvides de revisar ahora tu bandeja de entrada!

Share This