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Doña María Victoria de Rojas, Editor de la revista Ejecutivos, se encargó de moderar una mesa redonda compuesta por altos directivos, que son a la vez profundos conocedores del pensamiento teórico y práctico del pensador español. A continuación, el discurso de inauguración del Simposio:

Buenos días,

Sean ustedes bienvenidos al II Simposio Internacional sobre el pensamiento de Javier Fernández Aguado.

Me llamo María Victoria de Rojas, soy el editor de la revista Ejecutivos y voy a tener el placer de acompañarles a lo largo de esta jornada.

Para mí es un verdadero honor y un placer tener la oportunidad de participar hoy en este encuentro y les voy a explicar, muy brevemente, el por qué.

Cuando hace nueve años se celebró el primer Simposio Internacional sobre el pensamiento de Javier Fernández Aguado yo no estuve. No le conocía y, lo que es más grave, ni siquiera había oído hablar de él, lo que tengo que reconocer que es un error casi imperdonable y que perdí un tiempo precioso.

Le escuché por primera vez con ocasión de la conferencia de apertura de la Madrid Women’s Week de hace 5 años. A medida que avanzaba su intervención me fue ganando, primero poco a poco, después como un huracán y no hacía más que repetirme: tengo que conocerle, tengo que tener la oportunidad de conocerle.

Sus ideas me impresionaron, pero lo que más impacto me causó fue la manera magistral con que las transmitió.

La siguiente actividad de la jornada era una mesa redonda en la que participaba como moderador, por lo que no iba a tener tiempo para poder dirigirme a Javier. Pero tenía que intentar contactar con él, era algo que tenía muy claro. No podía dejar de intentarlo.

Fue tan solo un instante. Él bajaba del escenario camino de la salida y yo subía para preparar mi intervención. Le entregué mi tarjeta y le trasladé mi interés por poder hablar con él. Eso fue todo

Por mi trabajo tengo oportunidad de acudir a muchos eventos y ponencias. La verdad es que mi tarjeta, en una situación así, tenía muchas posibilidades de acabar perdida en el fondo de una cartera. Pero para mi sorpresa, algo por lo que le estaré eternamente agradecida, pocos días después se puso en contacto conmigo y se puso a mi disposición.

Desde entonces mantengo con él una relación profesional que, como dice Rick al final de Casablanca fue el inicio de una gran amistad. Amistad que hoy continúa.

Pienso que muchos de ustedes han vivido experiencias semejantes. En mi caso, me siento una privilegiada.

Creo que este es uno de los rasgos que hacen de Javier Fernández Aguado un ser único.

Las personas que han llegado a la cima en su ciencia suelen tornarse frías, distantes y envaradas. No es el caso de Javier, con quien se puede hablar con total normalidad y cercanía sin que su profundo conocimiento de la ciencia del gobierno de personas y organizaciones, o los importantes directivos con los que se codea en muchos países del mundo, le hayan distanciado del común de los mortales.

Admiro en él su conocimiento, su capacidad de trabajo, pero sobre todo su normalidad, su profunda humanidad.

La jornada de hoy es una gran oportunidad para reflexionar acerca de su extensa obra, para felicitarle y para agradecerle el magnífico trabajo que realiza, pero también para animarle a que siga investigando y dándonos luz sobre cómo llegar a ser mejores profesionales y, en definitiva, mejores personas. Que de las dos cosas sabe, y mucho.

Que en un país como España, en el que la envidia es el pecado capital más común, se estudie la obra de un pensador vivo no es frecuente. Que yo sepa sólo ha sucedido con personajes como Xavier Zubiri o Javier Marías.

Me alegra que suceda también con Javier Fernández Aguado que ha sido calificado como el Peter Drucker español, y también como un caballero de la amistad.

Me sumo a ambos calificativos.

Me perdí la primera, voy a disfrutar cada momento de la segunda y espero que el tiempo me conceda el privilegio de participar en la tercera, que estoy segura de que llegará, porque Javier no va a dejar de sorprendernos con su trabajo desde el mismo momento en que la jornada de hoy se clausure.

Me van a permitir que termine esta presentación parafraseando a Javier Fernández Aguado.

Les invito a hacer de esta oportunidad única un simposio “deliciosamente imperfecto”.

Espero que lo disfruten.

Comenzamos.

Llega la primera ponencia a cargo de Enrique Sueiro, director del Programa de Comunicación Corporativa y Management del IE y director general de TopTen Management Spain.

 

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