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Director: Gary Hoss

Intérpretes:  Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Liam Hemsworth (Gale Hawthorne), Elizabeth Banks (Effie Trinket), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Wes Bentley  (Seneca Crane), Donadl Sutherland (presidente Snow).

Año: 2012

Temas: El ser humano como ser contradictorio. Eficiencia económica y social. Ocio y negocio. Sentido común.

En un futuro no explícitamente definido, Estados Unidos ha pasado por una situación de profunda crisis. El país resurgido es denominado Panem. Con la excusa de una revolución, tampoco bien aclarada, el poder supremo ha establecido que chavales de entre doce y dieciocho años procedentes de las diferentes áreas en las que ha sido dividido el país se enfrenten en un combate en el que sólo uno puede ganar. Quien triunfe disfrutará de una existencia regalada. El precio es, como en el caso de los gladiadores de la Roma clásica, acabar con los contrincantes.

Salvo por la liturgia en la preparación de esos juegos que se celebran para recordar a los pobladores el fallido alzamiento, todo haría recordar las inhumanas condiciones de quienes debían inmolarse hace dos mil años para el entretenimiento de los ociosos ciudadanos de la Urbe.

En una de las zonas, en concreto la número 12, vive Katniss Everdeen, que a sus 16 años es un ejemplo de persona dispuesta a hacer lo que sea preciso para sacar adelante a los suyos. Con más motivo desde que su progenitor falleció un lustro antes trabajando en una mina. Cada doce meses, se la juega como voluntaria a cambio de recibir alimentos que le permitan mejor el condumio de su madre y hermana. Cuando Prim, la pequeña, es seleccionada, la valiente Katniss se ofrece de inmediato para afrontar el riesgo. Katniss cuenta con preparación extra, pues se ha estado ejerciendo el arte cinegético a escondidas, junto a un amigo, Gale, también huérfano. Ambos ignoran que otros participantes tampoco son amateurs, y han estado entrenándose durante años para el embarazoso trance.

Quienes deciden sobre la vida y muerte de los demás están al margen. Ellos nunca arriesgan: suceda lo que suceda con los demás ellos ganan. ¡Cuántas veces dan ganas de gritar a esos directivos-tramposos que deberían probar la medicina que imponen a los demás! Quienes contemplan los toros desde la barrera, es decir desde sus acomodadas poltronas e injustificables prebendas viven ignaros de los sacrificios que asignan a otros. Siempre he pensado que el mejor médico es aquel que –dando por supuesta la preparación suficiente- ha sido paciente de alguna grave enfermedad; y que el mejor directivo es quien de un modo u otro ha transitado por la experiencia del fracaso. Las personas que viven al margen de las necesidades ajenas tienden a tornarse insensibles.

El coach que adjudican a Katniss y Peeta (el otro concursante de la misma área) es Haymirch Abernathy. Se trata del superviviente de previos enfrentamientos. En vez de aprender de su experiencia y haber madurado es tan cínico como borracho. Qué pena producen aquellos en quienes las contradicciones no sirven para desarrollarse como personas, sino que les vuelven insolentes; en vez de ayudarles a crecer les tornan imprudentes y superficiales.

La lucha se plantea en múltiples escenarios: con quien debería asesorarles y más bien les desmoraliza; con quienes deberían competir lícitamente y sólo piensan en cómo desvirtuar los medios para alzarse con el triunfo; con quienes habrían de esforzarse por mantener unas reglas objetivas y en realidad lo que les suceda nada les importa, porque sólo consideran la ventaja propia. Los máximo directivos, en fin, en vez de pensar en los stakeholders, sólo juzgan relevante que el espectáculo generado se rentabilice. Para ello, cambiarán por capricho escenarios y reglas.

Las metodologías aplicadas son sofisticadas. Sucede, sin embargo, que cuando la técnica se separa de la ética, necesariamente se pervierte.

Esta película, al igual que tantas, admite diversos niveles de lectura. Para algunos se limitará a ser un mero entrenamiento, básicamente de adolescentes: muchos la califican ya de arranque de una nueva serie al uso de las que han triunfado en las últimas dos décadas.

Hay mensajes de más calado en la adaptación de la novela de Suzanne Collins. Ignoro si la autora los ha incluido implícita o explícitamente. Menciono algunos: el poder cuando no es para ayudar a los ciudadanos se convierte en un avieso instrumento al servicio del egoísmo y la codicia de quien maneja el timón; obsesionarse con el triunfo es un modo –aunque se obtenga- de no disfrutar de él; la vida no es sólo ganar, sino también, y sobre todo, amar; el correcto equilibrio entre expectativas y logros es esencial para gozar de una existencia plena.

Un apunte final: el guión de ‘Los juegos del hambre’ recuerda excesivamente a la cinta japonesa ‘Battle Royale’. En ese largometraje, los protagonistas son alumnos de una escuela. También tienen que pelear para sobrevivir; solo debe subsistir el triunfador.

¿Cuándo aprenderemos a fusionar la competencia con la coordinación y promover coompetencia? A todos -personas, empresas, países…- nos iría mejor.

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Mediante la lectura descubrimos mundos que no habrían estado a nuestro alcance de ningún otro modo

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