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¡Pobrecillos quienes sólo piensan en su personal felicidad, porque nunca la encontrarán!

Les sucede –es frecuente el ejemplo- como a quienes se empeñan en dormir. Cuando más voluntario empeño pongan, más parece alejarse Morfeo…

Y es que hay realidades –la felicidad es una de ellas- que sólo se alcanza cuando no se pretende directamente. Más que exigirla, hay que merecerla. Es, en fin, una respuesta a un modo determinado de vivir.

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Mediante la lectura descubrimos mundos que no habrían estado a nuestro alcance de ningún otro modo

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