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Director: John Wells


Intérpretes: Ben Affleck, Tommy Lee Jones, Chris Cooper y Kevin Costner.

Año: 2010

Temas: Creencias, valores y decisiones. Liberalismo económico. Stakeholders y shareholders.

 

Bobby Walker (Ben Affleck) es un ejecutivo que ha triunfado pronto. El éxito siempre es prematuro. En este caso queda patente. Sus objetivos son esencialmente quedar bien ante los vecinos, disfrutar, jugar al golf, y también hacer ostentación. Un día, su existencia sufre un terremoto: al llegar al despacho y lucir su hándicap las miradas son de conmiseración. Todos saben que está despedido.

 

Muchas organizaciones gestionan mal la comunicación. Es penoso que en ocasiones sea el interesado quien se entere el último de cuestiones que le afectan.

 

Bobby es un reflejo del modo de ver el mundo de muchos norteamericanos, y de ciudadanos de otros países también: si ganan 1, gastan como 3. Eso lleva al endeudamiento desmedido: debe la casa, pero también el coche, y hasta la Xbox del niño.

 

Planteado más como obra de teatro que como película, la interpretación de los actores es estupenda, y van reflejando los grandes temas de la empresa y de la ética.

 

Frente al modo de hacer de GTX (la empresa que está despidiendo) donde lo importante es el valor de la acción, se encuentra el cuñado de Bobby. Es un pequeño empresario, especializado en la rehabilitación de casas. Sus cuentas son sencillas, y reales. Mientras él saborea cada día con lo justo, Bobby está habituado al dispendio.

 

El presidente y co propietario de GTX sólo rumia una preocupación: el valor de la acción. Esencialmente, porque de eso depende su enriquecimiento. ¡Cuántas veces los directivos emplean a los accionistas como escudo para cometer tropelías! Me gusta recordar que las grandes cuestiones relativas a la Responsabilidad Social Corporativa-RSC se fundamentan en una cuestión aparentemente tan sencilla como la siguiente: si lo relevante para una entidad mercantil o financiera son los shareholders o los stakeholders.

 

Una Compañía ha de ser un lugar donde se comparte el pan, no un ámbito en el que unas personas se aprovechan de otras. En ocasiones, son los directivos quienes atornillan desproporcionada a los subordinados. En otras, son los empleados quienes pretenden apretar desconsideradamente a sus superiores.

 

La clave del buen funcionamiento de una organización es el equilibrio entre los intereses de unos y otros. Es decir, entre lo que buscan los proveedores, los clientes, los empleados, los accionistas, los directivos…

 

Bobby acaba trabajando como albañil para su cuñado. Entre otras cosas, porque el proceso de outplacement se encuentra tan masificado que no aparece ninguna otra alternativa en el panorama. Bobby descubre la generosidad del cuñado, que está dispuesto a trabajar horas gratis para de ese modo poder retribuir mejor a sus subordinados, entre los que él se cuenta.

 

Uno de los directivos, que estuvo en los orígenes de GTX, acaba por ser despedido también. Termina en la calle porque ha sido capaz de cantarle las cuarenta al presidente.

 

La solución propuesta es típica de la mentalidad norteamericana: no hay que esperar a que alguien te resuelva los problemas. Lo importante es arremangarse y ponerse en marcha.

 

En la dura catarsis que sufren varios de los protagonistas hay mucho de sufrimiento, pero también bastante de recuperación del sentido común. La familia, que al principio era casi un incordio que reclamaba tiempo, tras la larga travesía por el desierto se convierte en el hogar donde se encuentra la felicidad.

 

El gran jefe gana veintidós millones de dólares en un año mientras ha despedido a miles de empleados para lograr ese objetivo, y sigue en el mismo proceso para mejorar aún más sus resultados.

 

En la existencia es aconsejable vivir más como hormigas que como cigarras. El ahorro no es un mal, sino algo aconsejable, porque puede haber momentos en los que las cosas no marchen bien. No sería razonable considerar que otros deben pagar nuestras faltas de previsión y prudencia.

 

El compromiso es uno de los graves daños colaterales que quedan después de abordar la gestión de empresas tal como se ha venido haciendo en los últimos años. Cuando volvamos al sendero de la normalidad habrá que recuperar la lealtad mutua entre personas y organizaciones.

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Mediante la lectura descubrimos mundos que no habrían estado a nuestro alcance de ningún otro modo

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